La paz, ¿nos hace libres?

FARC - EP

Ya se cumplen 80 días desde que inició la desmovilización de las FARC-EP en Colombia y hoy la cifra de líderes asesinados, si es que se puede hablar de una sola cifra, asciende a 20. Con estas desalentadoras noticias aun no es claro si el posconflicto va a garantizar las libertades políticas y los derechos humanos de los dirigentes comunitarios en el país.

Este proceso de garantizar la paz en detrimento de la democracia ha demostrado que las decisiones políticas que se están tomando desde el gobierno están pensadas en garantizar el desarrollo del país a costa de la sangre de los líderes indígenas, campesinos y juveniles. Estamos agachando la cabeza frente a lo que parecen ser actos aislados, aun cuando las cifras demuestran que responden a una sistematicidad de actos organizados. El gobierno está enfocando todos los esfuerzos en garantizar la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil pero no en proteger los derechos de los líderes de Cauca, Nariño, Caquetá, Meta y Norte de Santander.

Después de la refrendación del acuerdo de paz sentimos como colombianos que nuestra capacidad para vivir más libremente en un país sin conflicto se hacía cada vez más posible. Pero hoy hemos podido dar cuenta que los asesinatos impunes de los líderes y lideresas están reforzando la presencia de nuevas organizaciones criminales en las zonas asediadas por el conflicto. El gobierno reconoce la impunidad pero hasta ahora no se ha determinado el origen de los asesinatos ni los responsables.

Para que sobrevivamos al posconflicto el  sistema de gobierno debe conectar con lo político desde las comunidades. Garantizar no solo la protección y subsistencia de los excombatientes, también las libertades políticas y los derechos humanos de los líderes sociales y defensores de los derechos humanos sin distinción. Se ha invertido tiempo en mejorar la imagen y la fuerza política del gobierno de turno por eso los discursos del gobierno se han enfocado en dar respuestas conciliadoras, mas no eficaces, a la organizaciones internacionales que vigilan el proceso.

Garantizar la paz a toda costa nos está costando sangre, sudor y lágrimas. No hay manera de que el conflicto termine con la violencia y más si las decisiones políticas que se están tomando y que aun no se toman no contemplan actores, territorios y situaciones de contexto. Si se sigue pensando en el futuro seguiremos teniendo un presente violento, no basta con acordar políticas que nos den resultados a largo plazo si hoy seguimos permitiendo que se generen nuevas violencias a escalas que aún no conocemos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s